Los valores pueden entenderse como consecuencias que una persona elige de manera libre y consciente, son evidenciadas a través del lenguaje y están vinculadas a patrones de conducta que son consistentes, variados y están constantemente en evolución. Estos patrones generan primordialmente reforzadores intrínsecos, es decir, no dependen ni se mantienen de resultados externos inmediatos, sino que surgen del propio acto de involucrarse en conductas que son coherentes con aquello que la persona considera valioso e importante. Los valores constituyen un elemento central en diversas intervenciones conductuales contemporáneas, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Activación Conductual (AC) y la Entrevista Motivacional (EM). Su importancia radica en que, al clarificarlos, funcionan como contextos verbales que otorgan funcionalidad y dirección a las conductas orientadas al cambio. En este sentido, permiten establecer contextos para interrumpir patrones de evitación y facilitar una disposición activa a experimentar eventos privados aversivos, así como guías para desarrollar un nuevo repertorio conductual en función de propósitos con profundo significado personal.

Componentes básicos en la clarificación de valores desde una perspectiva conductual.

Desde el surgimiento de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), se han propuesto múltiples procedimientos para el trabajo con valores en el contexto clínico. Todos comparten al menos los siguientes componentes: 1) introducir el concepto de valores de forma clara para el consultante; 2) explorar áreas vitales; 3) identificar una narrativa de los valores personales; 4) describir un patrón o repertorio conductual congruente con los valores y las situaciones donde puede realizarlas; 5) promover disposición y compromiso al cambio o activación conductual.

En algunos casos, la clarificación de valores puede ser suficiente para generar el cambio conductual. Sin embargo, en la mayoría de los casos, debe considerarse como un componente del proceso terapéutico. El clínico debe estar preparado para integrar otros componentes y estrategias en el proceso, según las necesidades de la situación del usuario.

Resumen de componentes del proceso de clarificación de valores

El trabajo clínico con valores suele incluir cinco elementos básicos:

Comprender qué son los valores: diferenciarlos de las metas y entender que son personales, elegidos y no impuestos por otros.

Explorar áreas vitales: analizar distintos ámbitos de la vida (familia, pareja, trabajo, salud, ocio, espiritualidad, etc.) para identificar cuáles son importantes y dónde existe una brecha entre importancia y satisfacción.

Construir una narrativa personal: definir qué tipo de persona se desea ser y cómo se expresaría esa “mejor versión” en acciones concretas.

Traducir valores en conductas observables: identificar comportamientos específicos y contextos donde puedan ponerse en práctica.

Promover compromiso y acción: diseñar pasos graduales, fáciles de monitorear, anticipar obstáculos y facilitar el contacto con las consecuencias naturales de actuar de forma congruente.

Consideraciones para el clínico conductista.

  1. Los valores personales del usuario suelen manifestarse de manera indirecta cuando expresa su malestar o sufrimiento en sesión. El terapeuta debe mantenerse atento a estas verbalizaciones para identificar posibles indicios de lo que es significativo para el consultante.
  2. La exploración de las distintas áreas vitales puede llevarse a cabo de manera estructurada o emerger de forma natural durante la conversación con el usuario. El clínico debe mantenerse atento a estas oportunidades y utilizar los momentos pertinentes para guiar dicha exploración y facilitar la clarificación de los valores.
  3. Cuando en sesión se clarifican valores y comportamientos alternativos orientados a valores, es común que se presenten los obstáculos a los que se enfrenta el consultante en su entorno natural, por ejemplo, experimentar pensamientos y emociones bajo control aversivo. Es importante que el clínico pueda observar estas experiencias y ayudar al usuario a discriminarlas para en conjunto trabajarlas en el proceso.
  4. El clínico facilita al usuario el contacto con las consecuencias naturales de realizar acciones concretas y consistentes con sus valores, promoviendo así el reforzamiento natural de dichas conductas.
  5. Aunque a veces es importante instigar un poco al usuario para que proponga o realice un cambio conductual, en ocasiones ser congruente es doloroso y abrumador. Se debe encontrar un equilibrio entre ayudar al consultante a elegir vs obligarlo.
  6. Existen metáforas, analogías, ejercicios experienciales y cuadernillos de trabajo diseñados para facilitar la clarificación de valores. Conocerlos ayuda a lograr los objetivos aquí presentados.

Autor

Lic. Osvaldo Muñoz Espinoza

Miembro fundador FeMACCC

Referencias. 

Gordon, T., Borushok, J., & Polk, K. L. (2017). The ACT approach: A comprehensive guide for acceptance and commitment therapy. PESI Publishing & Media.

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2014). Terapia de Aceptación y Compromiso: Proceso y Práctica del Cambio Consciente (Mindfulness) Desclee de Brouwer. Bilbao, Spain.

Lundgren, T., & Larsson, A. (2018). Values choice and clarification. In S. C. Hayes & S. G. Hofmann (Eds.), Process-based CBT: The science and core clinical competencies of cognitive behavioral therapy (pp. 375–387). New Harbinger Publications, Inc..

Wilson, K. G., & Luciano, S. C. (2014). Terapia de aceptación y compromiso (ACT): un tratamiento conductual orientado a los valores. Ediciones Pirámide.


FEMACCC

La Federación Mexicana Auditora y Certificadora de Clínicos Conductistas somos una agrupación de asociaciones y sociedades de la salud de diversas regiones de la república mexicana interesadas en la ciencia, filosofía, la enseñanza y la aplicación del análisis de la conducta.