La violencia de género es una problemática compleja y multifactorial que exige de los profesionales de la salud mental no solo empatía, sino un conocimiento riguroso de los marcos legales y las estrategias clínicas basadas en evidencia. Recientemente, en la FeMACCC llevamos a cabo la sesión «Estándares de atención: Víctimas de violencia», donde se abordaron las competencias esenciales para brindar un acompañamiento ético, seguro y eficaz. Esta ponencia resaltó la importancia de integrar la normativa legal vigente (NOM-046) con intervenciones conductuales que eviten la revictimización y promuevan la seguridad de la usuaria.

A continuación, presentamos un resumen detallado de las intervenciones de nuestros especialistas y las herramientas prácticas discutidas.

La sesión estuvo a cargo de dos referentes en la psicología clínica y contextual:

  • Mtro. Humberto Villa Cortés: Socio fundador de la FeMACCC y director del Centro de Capacitación Conductual Contextual Mexiquense. Es especialista en el tratamiento de adicciones, terapias contextuales (ACT, FAP, DBT) y prevención del consumo de drogas. Cuenta con una amplia trayectoria docente en la UNAM y diversas instituciones en Latinoamérica.
  • Esp. Lourdes Cepeda García: Psicóloga clínica y coordinadora académica del Centro de Capacitación Conductual Contextual Mexiquense, especialista en Terapia Cognitivo-Conductual y violencia con perspectiva de género. Su experiencia se centra en la atención hospitalaria pública (Hospital Materno Infantil Vicente Guerrero) y la capacitación especializada en diversos estados de la república.

Marco Legal y Protocolos de Actuación: La Base de la Seguridad

La Esp. Lourdes Cepeda subrayó que el conocimiento de la ley no es opcional, sino una herramienta de protección tanto para la usuaria como para el terapeuta.

1. La Violencia Sexual como Urgencia Médica

Se hizo énfasis en la NOM-046 y la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Estas normativas establecen que la violencia sexual es una urgencia médica que debe atenderse de inmediato.

  • Protocolo de las 72 horas: Es vital que la víctima acuda a un hospital dentro de las primeras 72 horas tras la agresión para recibir tratamiento profiláctico (retrovirales para prevenir VIH) y anticoncepción de emergencia. Pasado este tiempo, la eficacia médica disminuye drásticamente.
  • Acceso al Aborto por Violación: Se aclaró un punto crucial: bajo la normativa actual, no es necesario presentar una denuncia ante el Ministerio Público para acceder a la interrupción del embarazo producto de una violación. Basta con la palabra de la mujer bajo protesta de decir verdad.
  • Objeción de Conciencia: En casos de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en etapas avanzadas, solo el médico que realiza el procedimiento puede invocar objeción de conciencia. El personal administrativo no puede negar la atención ni obstaculizar el proceso.

2. El Expediente Clínico y el Código 046

Para el psicólogo clínico, el expediente es un documento legal. Al realizar referencias o interconsultas, se debe utilizar el «Código 046». Esto permite una comunicación clara entre profesionales de la salud sin utilizar etiquetas estigmatizantes y evitando la revictimización. Además, la canalización oportuna a servicios médicos protege legalmente al terapeuta privado, deslindando responsabilidades sobre la atención física urgente.

3. Evaluación de Riesgo y Refugios

La evaluación de riesgo debe contemplar tres ejes: la situación específica de violencia, la capacidad de respuesta de la mujer y la peligrosidad del agresor. Este último punto es determinante para la canalización a refugios:

  • Si el agresor tiene vínculos con el crimen organizado o alta peligrosidad, la usuaria debe ser dirigida a un refugio de alta seguridad, custodiado por autoridades.
  • Para ingresar a un refugio, generalmente es indispensable que exista una denuncia previa, dado que implica el resguardo de menores y medidas legales complejas.

Abordaje Clínico y Conductual: El Rol del Terapeuta

El Mtro. Humberto Villa abordó las competencias terapéuticas necesarias para manejar estos casos, enfocándose en la conducta verbal del clínico y la selección de estrategias efectivas.

1. Evitar el «Salvadorismo» y la Coerción

El terapeuta debe monitorear su propio comportamiento verbal y paralingüístico. Es común caer en la trampa de querer «rescatar» a la usuaria o presionarla para que abandone la relación inmediatamente. Sin embargo, si el entorno de la paciente ya es coercitivo (familiares diciéndole «déjalo»), el terapeuta no debe sumar más presión, pues esto puede generar deserción.

  • Validación y Escucha Activa: El uso de ecoicas y la validación emocional son fundamentales para establecer una alianza terapéutica sólida y reducir la resistencia.

2. Modelos Terapéuticos Aplicados

Se discutió la utilidad de diversos modelos basados en evidencia:

  • Entrevista Motivacional: Ideal para trabajar la ambivalencia y fomentar la motivación al cambio sin confrontación directa, especialmente cuando la usuaria aún convive con el agresor.
  • Activación Conductual y ACT: Herramientas útiles para abordar la depresión, el estrés postraumático y la rigidez psicológica (reglas verbales) que a menudo acompañan a la violencia.
  • Seguridad ante todo: El objetivo inicial no siempre es la separación, sino la supervivencia. Se debe construir un Plan de Seguridad que incluya identificar zonas seguras en el hogar (donde no haya objetos peligrosos), memorizar números de emergencia y establecer códigos de comunicación secretos con redes de apoyo.

3. La «Conciencia del Facilitador»

El Mtro. Villa recomendó el uso de herramientas de autoevaluación para el terapeuta, como la «conciencia del facilitador». Esto ayuda a identificar si nuestros propios límites, historia personal o frustración están interfiriendo con el proceso, permitiendo ajustar la intervención para ser verdaderamente eficaces.

Conclusiones

La sesión nos deja reflexiones vitales para la práctica diaria:

  1. Prioridad Médica: La violencia sexual requiere atención médica inmediata (antes de 72 horas). El psicólogo es el primer filtro para canalizar esta urgencia.
  2. Desmitificación Legal: La palabra de la mujer es suficiente para acceder a servicios de salud y aborto por violación; la denuncia penal no es un requisito previo para la atención médica.
  3. Protección Mutua: El correcto llenado del expediente y el uso del Código 046 protegen legalmente al terapeuta y dignifican el trato a la usuaria.
  4. Puertas Abiertas: Una de las estrategias más humanas es la política de «puertas abiertas». Muchas usuarias regresarán con sus agresores debido al ciclo de violencia. El terapeuta debe asegurarles que, sin importar sus decisiones o recaídas, el espacio clínico sigue disponible para ellas sin juicios ni vergüenza.
  5. Intervención Flexible: No existe un «talla única». Desde la Entrevista Motivacional hasta los Planes de Seguridad, la intervención se ajusta al nivel de riesgo y la etapa de cambio de la consultante.

Agradecemos a quienes nos acompañaron en esta sesión y a nuestros ponentes por compartir su vasta experiencia en un tema tan delicado y necesario. En la FeMACCC seguimos comprometidos con la profesionalización de la práctica clínica bajo estándares científicos y éticos.

Entrada elaborada basada en la ponencia «Estándares de atención: Víctimas de violencia»
impartida por Lourdes Zepeda y Humberto Villa el 26/11/2025.


FEMACCC

La Federación Mexicana Auditora y Certificadora de Clínicos Conductistas somos una agrupación de asociaciones y sociedades de la salud de diversas regiones de la república mexicana interesadas en la ciencia, filosofía, la enseñanza y la aplicación del análisis de la conducta.