Introducción

En el panorama actual de la psicología en México, la práctica clínica con niñas, niños y adolescentes enfrenta un desafío que trasciende la mera aplicación de técnicas terapéuticas: la integración obligatoria de un marco ético y legal robusto. La reciente ponencia presentada en FeMACCC, titulada «Estándares de atención en ABA», abordó una problemática crucial para los analistas conductuales y psicoterapeutas: cómo alinear la precisión científica del Análisis Conductual Aplicado (ABA) con las normativas jurídicas vigentes para la protección del menor. La sesión no solo se limitó a revisar los principios del aprendizaje, sino que estableció la urgencia de construir un «puente» entre la clínica y el derecho, garantizando que la intervención no solo sea efectiva, sino legalmente blindada y ética.

Conoce a las Ponentes

Para abordar esta convergencia disciplinaria, contamos con la experiencia de dos especialistas que representan la unión entre la ciencia conductual y la psicología forense:

  • Dra. Teresa del Carmen Jiménez Gómez. Psicóloga clínica y doctora en derecho, especialista en psicología forense y evaluación neuropsicológica. Es perito autorizada por el Poder Judicial de Jalisco y referente en peritajes de infancia y adolescencia. Su trayectoria destaca en la defensa de derechos de víctimas de delitos de alto impacto y en la dirección de áreas forenses y clínicas.
  • Mtra. Azalea Magdalena Mancilla De Alba. Psicoterapeuta con maestría en neuropsicología y una sólida formación en terapias conductuales contextuales y Análisis Conductual Aplicado (ABA, niveles 1 y 2). Con más de una década de experiencia clínica infanto-juvenil, coordina proyectos docentes y clínicos, especialándose en modelos como DBT y activación conductual.

Desarrollo: Integrando la Evidencia y la Legalidad

La ponencia se estructuró en torno a la necesidad de armonizar los estándares internacionales del ABA con la realidad legislativa mexicana. A continuación, exploramos los pilares fundamentales discutidos:

1. La Ciencia del Comportamiento ante el Reto Legal

El Análisis Conductual Aplicado se define por su enfoque en conductas socialmente relevantes, buscando mejorar la calidad de vida del consultante mediante la modificación de variables ambientales. Sin embargo, la Mtra. Azalea señaló que los principios del ABA —centrados en la medición precisa, el diseño experimental y la causalidad ambiental— a menudo chocan o corren en paralelo con los requisitos legales en México. El reto actual para el clínico no es solo aplicar la técnica, sino traducir estos datos «fríos» (frecuencias, latencias, topografías) a un lenguaje que jueces, abogados y familiares puedan comprender y que sirva para la defensa de los derechos del menor.

2. El «Interés Superior del Menor» como Brújula Clínica

La Dra. Tere enfatizó que cualquier intervención debe regirse, sin excepción, por el artículo 4º Constitucional y la Convención sobre los Derechos del Niño, que establecen el Interés Superior del Menor. Este concepto no es una frase abstracta; tiene implicaciones clínicas directas. Significa que la integridad, seguridad y desarrollo del niño están por encima de otros derechos, como la convivencia con los padres. Por ejemplo, si una visita parental pone en riesgo la salud mental del menor, el terapeuta tiene la obligación ética y legal de documentar por qué se prioriza su seguridad sobre el derecho de visita, justificando clínicamente la decisión.

3. El Expediente Clínico: Escudo y Herramienta

No existe intervención clínica sin implicación legal. El expediente clínico, regulado por la NOM-004, es la herramienta principal para blindar la práctica profesional y proteger al usuario. Los puntos críticos a considerar incluyen:

  • Consentimiento y Asentimiento: No basta con la firma del adulto; se debe verificar quién ostenta la tutela legal (evitar atender bajo la autorización de familiares sin custodia legal) y obtener el asentimiento del menor.
  • Notas Funcionales: Las notas deben justificar las decisiones clínicas. Si el caso llega a un juzgado, el expediente debe demostrar claramente la ruta de atención y la priorización del bienestar del paciente.

4. Priorización de Conductas: ¿Cuándo detener la evaluación?

Desde la perspectiva técnica del ABA, la evaluación funcional busca identificar el «por qué» de una conducta. Sin embargo, la Mtra. Azalea introdujo un criterio de priorización vital: la evaluación estándar debe detenerse si existen conductas que amenazan la vida o la integridad física del consultante o de terceros (ej. autolesiones graves, agresiones violentas). En estos casos, la prioridad deja de ser la «modificación de conducta» a largo plazo y se convierte en la implementación inmediata de un plan de crisis y contención. Continuar con una evaluación ordinaria mientras existe un riesgo inminente vulneraría los derechos y la seguridad del niño.

5. La Delgada Línea entre Terapia y Revictimización

Un error común en la práctica es confundir el rol del terapeuta con el del investigador forense. La Dra. Tere advirtió sobre el peligro de la revictimización durante la terapia. Interrogar repetidamente al menor sobre eventos traumáticos no es terapéutico; es iatrogénico. Por ejemplo, aunque la terapia de exposición es una técnica válida basada en evidencia, debe ser gradual, controlada y clínicamente justificada, no un «relato probatorio» para un juicio. El terapeuta no es un Ministerio Público; su función es acompañar y sanar, no recolectar testimonios que, mal manejadas, pueden entorpecer un proceso legal y dañar al paciente.

6. De la Topografía Conductual al Lenguaje Auditable

Uno de los aportes más valiosos de la sesión fue la discusión sobre el lenguaje. Mientras que el ABA utiliza términos técnicos para describir la forma (topografía) y función de la conducta, el ámbito legal requiere descripciones claras del impacto en la vida del sujeto. El clínico debe evitar etiquetas estigmatizantes (ej. «niño desobediente») y, en su lugar, describir comportamientos observables y sus consecuencias. Sin embargo, al redactar informes para terceros (escuelas, juzgados), es necesario «traducir» el análisis funcional a una narrativa que explique claramente el daño, las secuelas y las necesidades de apoyo, sin perder el rigor técnico.

Conclusiones

La integración de la perspectiva clínica y forense nos deja aprendizajes fundamentales para la práctica moderna:

  1. Formación Integral: El psicólogo clínico infantil no puede ignorar la ley. Conocer la NOM-004, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y los protocolos de notificación de violencia es tan importante como dominar las técnicas de modificación de conducta.
  2. Protección sobre Intervención: Ante conductas de alto riesgo (suicidio, autolesión, violencia), la seguridad inmediata prevalece sobre el análisis funcional estándar.
  3. Documentación Defensiva y Ética: Un buen expediente clínico protege al menor de la vulnerabilidad y al terapeuta de la responsabilidad profesional. Todo debe estar documentado, especialmente la justificación de decisiones difíciles.
  4. Rol Definido: Somos auxiliares de la salud, no jueces ni detectives. Nuestra labor es clínica; confundir los roles puede llevar a la revictimización del menor y a problemas legales para el profesional.

Agradecemos profundamente a la Dra. Tere y a la Mtra. Azalea por compartir su conocimiento y elevar el estándar de discusión sobre la ética y la responsabilidad profesional en nuestra gremio.

En FeMACCC, estamos comprometidos con la formación de excelencia. Te invitamos a mantenerte atento a nuestras próximas actividades, cursos y ponencias, donde seguiremos construyendo una comunidad de profesionales capacitados para enfrentar los retos reales de la práctica psicológica en México. ¡Gracias por leernos!

Entrada elaborada basada en la ponencia «Estándares de atención en el análisis conductual aplicado en infancia y adolescencia» Impartida por Dra. Teresa Jiménez y Mtra Azalea Mancilla del 24/09/2025.


FEMACCC

La Federación Mexicana Auditora y Certificadora de Clínicos Conductistas somos una agrupación de asociaciones y sociedades de la salud de diversas regiones de la república mexicana interesadas en la ciencia, filosofía, la enseñanza y la aplicación del análisis de la conducta.